Proyectos 2018. No lo llames pasión

El primer propósito de mi lista de Propósitos para el 2018 era acabar de escribir mi nuevo libro, “No lo llames Pasión”. La historia de Gala. Y lo he cumplido.

No os puedo contar mucho, aunque pronto subiré la portada y la fecha de publicación (paciencia!) pero sí os puedo decir que este libro es uno de mis proyectos más ambiciosos. Han sido muchos meses de trabajo, mucho esfuerzo, muchas horas sin poder parar de escribir pues los personajes me tenían totalmente atrapada y sin posibilidad de escape. El último mes de escritura ha sido… agotador. Ha sido acostarme todos los días a las dos de la mañana y levantarme para ir a trabajar a las siete. Un mes de llegar a casa, hacer las cosas rápidas, comer casi sin hambre y ponerme a escribir a las seis de la tarde hasta las dos otra vez… y así un día tras otro, sin parar. Porque no podía. La historia me ha absorbido de tal manera que había momentos que me costaba apartar los personajes de mi mente para intentar vivir en el mundo real.

¿Qué os puedo decir de esta historia?
Es una novela muy larga, con muchas tramas entremezcladas, con personajes muy potentes y situaciones que tan pronto pueden arrancaros una carcajada, como una lágrima o un grito de frustración.

Los protagonistas, como os podéis imaginar son: Gala, Rodrigo y Calix, seguidos muy de cerca por Jimena, Gadea, Verónica, Cruz, Eva y Vicenta. Y la panda de amigos de Jimena: Xiao, Malena, Anuja, David, Kini… que también van a tener su aquel…

Hay un personaje que va a dar mucho de qué hablar, es yo creo, el personaje mas… cruel que he escrito. Ojo, no malvado, no aterrador, no psicópata. Es Cruel. Su crueldad es del día a día, tan normal que apenas te das cuenta de ella hasta que un día te ha estallado en la cara… y no cuento más que luego todo se sabe!!

Bueno sí, voy a deciros una cosa mas… igual que he creado a mi personaje mas cruel, también he creado en este libro al personaje mas íntegro de todos los que alguna vez he escrito. Un hombre leal a sí mismo a toda costa. Que hace lo que debe de hacer y dice exactamente lo que piensa pese a quien pese, sin dejarse llevar por nada ni por nadie… Ya sabréis quién es cuando lo leáis… y espero que os enamore tanto como a mí.

 

 

No lo llames…

Acabo de dejar volar a Gala, Rodrigo y Calix y me siento extraña. Vacía. Huérfana. Llevo toda la tarde sin saber bien qué hacer ahora.
Es algo que me pasa siempre que entrego un libro. Paso una especie de duelo, como si hubiera dejado marchar a un amigo muy querido. Y sé que no se marcha, que va a estar ahí siempre, que lo volveré a leer mil veces, que lo veré en las librerías cuando vaya a comprar y que recordaré a todos los personajes en cada comentario que me enviéis sobre esta historia. Pero ahora mismo me siento… tocada. Sí. Esa es la palabra.

Mañana, o si tengo suerte, esta noche, se me pasará la tontería y mi cabeza volverá a ir a mil, o a cien mil, para empezar a hilar la historia que llevo tramando un mes, pero que hoy se resiste a aparecer. Porque hoy es el día que he entregado NLLP y todo, absolutamente todo gira en torno a ese libro.

Mañana dejaré de llamar Gala a mi gata (que por cierto se llama Mara), dejaré de girarme en la calle buscando el rostro de Calix cuando veo algún rubio de pelo largo y no buscaré albinos en internet ni miraré embobada el tablero de pinterest (por ahora secreto) en el que tengo guardados todos los personajes y localizaciones de esta historia.
Pero eso será mañana.
Hoy voy a tomarme una taza de café (aunque sea tan tarde), una ración de tarta de zanahoria (aunque esté a dieta) y voy a releer las escenas que más me han gustado de este libro que he escrito y tanto resacón me está dejando.