El último Deseo, Andrzej Sapkowski

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El último deseo

Serie Geralt de Rivia libro I

Título original: Ostatnie zyczenie.

Autor: Andrzej Sapkowski

Editorial: Alamut

Traductor: J. Mº Faraldo

Rústica con solapas. 256 págs

ISBN: 978-84-9889-025-9

El que hombre que sale en la portada es Geralt! ains… lo adoro!

Sinopsis:

Geralt de Rivia, brujo y mutante sobrehumano, se gana la vida como cazador de monstruos en una tierra de magia y maravilla: con sus dos espadas al hombro -la de acero para hombres, y la de plata para bestias- da cuenta de estriges, manticoras, grifos, vampiros, quimeras y lobisomes, pero sólo cuando amenazan la paz. Irónico, cínico, descreído y siempre errante, sus pasos lo llevan de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios, hallando las más de las veces que los auténticos monstruos se esconden bajo rostros humanos. En su camino sorteará intrigas, elegirá el mal menor, debatirá cuestiones de precio, hollará el confín del mundo y realizará su último deseo: así comienzan las aventuras del brujo Geralt de Rivia.

“El Último Deseo” es el primer libro de la Serie Geralt de Rivia, y como decía en la entrada anterior es un libro de presentación, gracias a él vamos conociendo un poco a Geralt, a sus amigos, y al mundo en que viven.

Imagino que al igual que yo, habreis leído un montón de libros “iniciales” de una saga… esos libros que presentan la saga, los personajes, y que tienen como gran defecto que la historia de los protagonistas queda diluida entre tanta presentación… con “El Último Deseo” no pasa eso, para nada. ¿Por qué? Porque aquí no hay una historia en sí, no hay un hilo argumental… o bueno, si lo hay… de las 256 páginas, el hilo argumental ocupara más o menos… dejad que piense… unas 20 págs. Como mucho.

¡Ahí va! Y… ¿Cómo es posible eso?

Por que Andrzej Sapkowski es un maestro, que digo maestro, es el Jodido Amo.

A ver, Andrzej no se molesta en describirnos de pe a pa a Geralt, no hijos no, para eso está nuestro cerebro y nuestra imaginación, tampoco nos dice sus orígenes desde el principio ni como piensa… ni nos muestra todos los personajes que van a poblar los siete libros… no, NO y NOOOOO… nos cuenta cuentos. Sip, el cuento de la bella y la bestia, el cuento de blancanieves, el de aladino y la lámpara maravillosa, el de la princesa encerrada en una Torre…. Cuentos Europeos archiconocidos por todos gracias a los hermanos Grimm… y los mezcla con leyendas europeas (aquí no tienen cabida las yankiladas) con cinismo, ironía, mala leche y realidad.

¿No os lo creéis? Uyyyy

¿Cuándo os he mentido yo?

Exactamente NUNCA.

Por tanto, sujetaos las faldas, abrocharos el cinturón, sentaros cómodamente en la silla y preparaos algo de beber, porque a partir de aquí me voy a meter de lleno en el mundo de Andrzej.

¡¡Aviso!!

A PARTIR DE AQUÍ ESTÁ SEMBRADO DE SPOILERS

El libro consta de seis relatos breves y un hilo conductor para todos ellos, “La Voz de la Razón”

La voz de la razón I

Geralt está recuperándose de una herida muy grave en el santuario de Melitele, una de las múltiples diosas de su mundo, un lugar de reposo y curación.

El brujo.

[…]Después dijeron que aquel hombre había venido desde el norte por la Puerta de los Cordeleros.[…]Así comienza el primer “cuento” de este libro.

Una princesa de sangre real encerrada en la torre del castillo, abandonada a su suerte, sola.

Apenas ha cumplido catorce años, está hechizada.

Su padre el rey debería mimarla, consentirla y adorarla… pero está abandonada a su suerte en el frío alcázar. Vagando por las noches entre sus ruinas, sin ropa ni zapatos… debe buscarse la comida por sí misma.

Se han colgado proclamas en los pueblos de alrededor… si hay alguien dispuesto a rescatar a la princesa, y lo consigue, se le recompensará con 3000 monedas.

El rey ha prohibido que nadie mate a su hija, a pesar de que fue él quien la abandonó. El pueblo piensa que estará mejor muerta, el concejo del pueblo piensa que mejor quemada y enterrada… ¡pobre princesa!

¿Por qué todos desean su muerte? Mmm todos menos el brujo que quiere cobrar la recompensa y el rey apesadumbrado que ha ¿olvidado? A su hija durante catorce años.

Por esto:

[…]—¡La princesa parece una estrige! —gritó—. ¡La más estrige de las estriges de las que jamás haya oído! ¡Su alteza la infanta, maldita bastarda, mide cuatro codos de altura, recuerda a un barril de cerveza, tiene un morro de oreja a oreja, lleno de dientes como estiletes, los ojos colorados y las greñas bermejas! ¡Las garras, afiladas como las de un lince, le cuelgan hasta la misma tierra! ¡No te extrañes de que todavía no hayamos empezado a mandar sus miniaturas a los palacios de nuestros amigos! ¡La princesa, así se la trague la tierra, tiene ya catorce años, es hora de pensar en darla en matrimonio a algún príncipe![…]

Exactamente, es una estrige: (Polaco: strzyga) mujer transformada en un monstruo por una maldición. Y lo que es peor, cuando tiene hambre se zampa a los hombres, mujeres y niños como si fueran tiernos filetes de solomillo… poco hechos, por supuesto.

El rey ofrece 3.000 monedas a aquel que “desencante” a la princesa/estrige y la convierta en una dulce niñita de 14 años, eso sí, si la mata por accidente, no cobra un duro.

El concejo es más pragmático. Ofrece, por detrás y sin que el rey lo sepa, 1500 monedas a aquel que directamente se cargue a la princesita.

Para desencantarla hace falta resistir con vida toda la noche en el alcázar y conseguir que con el tercer canto del gallo la estrige esté fuera de su sarcófago, que la dé el sol, vaya. Y no es nada fácil… obviando el hecho de que la estrige se merienda a la gente como mis hijas los bocatas de nocilla, está la cuestión de que tiene muchísima fuerza, agilidad, mala leche y unas zarpas afiladas de un metro de largo… ufff

Para matarla hace falta… cortarle la cabeza o algo por el estilo… te pagan menos, pero también tiene menos riesgo para tu vida…

Y allá que va Geralt a librar al pueblo del monstruo… le ofrecen ambas alternativas… ¿Cuál elegirá?

Geralt es un ser sin conciencia, sentimientos ni alma… un asesino a sueldo que obedece al mejor postor… Y hace el trabajo lo más fácil posible. Al fin y al cabo es brujo… y eso es lo que dice la gente que hacen los brujos.

El rey debe dar su consentimiento para que Geralt la desencante… Pero… mira tú por donde, resulta que  el rey sufre por su hija… se preocupa por ella… y sabe que todos en el pueblo quieren que desaparezca… y también que es más fácil matarla que desencantarla…

[…]—Tengo miedo de que nunca llegue a saber si estás dispuesto a salvar a mi hija o a asesinarla sin más. Pero accedo a esto. Tengo que acceder. ¿Sabes por qué? (rey)
Geralt no contestó.
—Porque pienso —dijo el rey—, pienso que ella sufre. ¿No es cierto?
El brujo clavó sus penetrantes ojos en el rey. No asintió, no movió la cabeza, no efectuó el más mínimo gesto, pero Foltest lo vio. Supo la respuesta.[…]

La voz de la razón II

Conocemos a Nenneke, sacerdotisa de la diosa Melitele (Diosa de la fertilidad, de la curación, de la naturaleza…) es una mujer que aprecia mucho a Geralt, que no lo ve como el monstruo que todos creen que es (que incluso él cree que es) sino como un hombre a punto de quebrarse, alguien que debe ser una cosa… y sin embargo es otra, un ser humano herido gravemente por haber salvado la vida a una princesa en vez de matarla como era lo más sencillo.

[…]—No exagero. —Nenneke colocó sobre la herida un paquete verde que exhalaba un penetrante olor a eucalipto—. No debes dejarte herir, y te dejaste, y esto es muy serio. Yo diría que fatal. Incluso con tus extraordinarias facultades de regeneración pasarán unos meses hasta que recuperes la completa movilidad del cuello. Te lo advierto, en este tiempo no pruebes tus fuerzas en una pelea con un contrincante que sea muy rápido.
—Te agradezco la advertencia. Puedes además darme un consejo: ¿de qué voy a vivir durante este tiempo? ¿Junto a unas cuantas señoritas, compro un carro y organizo una casa de citas ambulante?
—¿Tengo que darte consejos de cómo vivir? ¿Qué pasa, que soy tu madre o qué? […]

La semilla de la verdad

Geralt atraviesa un bosque acompañado de su fiel yegua, Sardinilla. A lo lejos ve pájaros volar en círculos… se acerca. Un mercader y su hija están muertos sobre el musgoso suelo, les han chupado la sangre. Decide investigar por si acaso hubiera algún trabajillo a la vista.

Llega hasta una enorme casa de campo, con un enorme patio y rodeada de altos muros. Entra, no hay nadie… o eso parece. De repente las ventanas y contraventanas empiezan a abrirse y cerrarse… un monstruo aparece ante el… algo con cabeza de jabalí, enorme, de colmillos inmensos.

[…]—¡Vete de aquí, mortal! —gritó el monstruo, agitando las manos pero sin moverse del sitio—. ¡Que te devoro! ¡Que te hago cachos!
El brujo no se movió, no bajó la espada.
—¡Escapa, mientras estés entero! —gritó el ser, pero como si se sintiera menos seguro—. Porque si no…
—Si no, ¿qué? —le interrumpió Geralt.
—Vedlo ahí, que atrevido —dijo tranquilo, mostrando los colmillos y mirando a Geralt con los ojos enrojecidos—. Baja ese hierro, si no te importa. ¿Puede que no te hayas dado cuenta de que te encuentras en el patio de mi propia casa? ¿O es que de donde vienes es costumbre amenazar con una espada al anfitrión en su propio patio?
—Lo es —afirmó Geralt—. Pero sólo al anfitrión que recibe a los huéspedes a gritos y anuncia que los cortará en pedacitos.[…]

Ups… el monstruo no es tal monstruo… sino un hombre maldecido por una bruja. Un joven que victima de un sortilegio se ha visto convertido en una bestia… pero ojo, es que el tipo se lo ha buscado… no os cuento como, pero si os lo aseguro, se la buscado con creces.

Resulta que lleva 12 años malditos, ha intentado liberarse del sortilegio, ¿Cómo? Con la ayuda de jóvenes y vírgenes doncellas deseosas de complacerle…

Y no es que tuviera que ir a buscarlas… que va… los mercaderes oyeron el cuento, y le llegaron con sus hijas… Ya sabéis… la bestia cruel que necesita del amor verdadero para librarse de la maldición, el mercader que sin querer va a parar a su castillo y coge una rosa para su hija, la bestia que le amenaza, el mercader que deja a su hija en prenda… solo que en este cuento, el mercader se va forrado de oro gracias a la bestia y las hijas no son tímidas ni timoratas…

[…]Apenas dos semanas después me encontraba ya en unas muy estrechas relaciones con Prímula, durante las cuales solía tirarme de la oreja y gritar: «¡Muérdeme, animal!», «¡Despedázame, bestia!». Y parecidas tonterías. Yo, en los descansos, corría al espejo, pero, imagínate, Geralt, que me miraba en él con creciente desasosiego. Cada vez me apetecía menos volver a ser aquella persona menos sana. Sabes, Geralt, antes yo era un flojucho, había crecido siempre metido en casa. Antes estaba siempre enfermo, tosía y se me salían los mocos, mientras que ahora no se me pegaba nada. ¿Y los dientes? ¡No te creerías cómo tenía de podridos los dientes! ¿Y ahora? Puedo morder la pata de una silla. ¿Quieres que muerda la pata de una silla?
—No. No quiero.
—Y mejor así. —El monstruo abrió la boca—. A las señoritas les hacía gracia cuando alardeaba de ello y me han quedado pocas sillas en casa. —Nivellen bostezó, a causa de lo cual la lengua se le enrolló como una trompeta.[…]

Como hemos visto, ahora mismo no anda buscando solución a la maldición, está contento viviendo en paz consigo mismo y anda enamoriscado de una preciosa mujer que vive con él… solo hay un problema… que la mujer es una lamia…

Los cuentos y leyendas siempre tienen un raíz verdadera… hace falta sangre, pero no la de una virgen al romper su himen… y también hace falta otra cosa… algo muy importante…

Amor verdadero…

La voz de la razón III

Unos soldados acuden al santuario de Melitele, ordenan que Geralt lo abandone inmediatamente, no quieren lo en sus tierras. Cualquier hombre de bien escupiría a la cara del “Carnicero de Blaviken”…

El mal menor

Geralt llega a Blaviken buscando curro, allí se encuentra con un antiguo y aborrecido conocido suyo. Un hechicero llamado Estregobor, que requiere sus servicios. Geralt debe matar a un monstruo, una mutante que amenaza con asesinar a sangre fría al hechicero.

El viejo le cuenta su historia, hace años descubrieron que había algunas princesas que tenían ciertos componentes mutantes en sus cuerpos adorables, adolecían de sadismo, gran inteligencia, y de paso eran herederas a los reinos de sus padres (algo poco interesantes para sus madrastras, consideraban mejor que los futuros reyes fueran sus hijos, y no sus hijastras). Las encerraron en altas torres para “proteger” al mundo de ellas… pero en algunas ocasiones las cosas no salieron bien…

[…]Fialka, la hija de Evermir, que huyó de la torre con la ayuda de una cuerda hecha con sus trenzas y que ahora aterroriza Velhad del Norte. A Bernika de Talgar la liberó un príncipe idiota.[…]

La mutante que persigue al hechicero es la más peligrosa de todas. La hijastra de la condesa Aridea. Aridea era una mujer sabia, versada en las artes de la nigromancia y tenía un espejo mágico…

[…]Y a sus preguntas el Espejo respondía vaticinándole una muerte horrible a ella, y a una gran cantidad de personas, a manos o a causa de la hija del primer matrimonio de Fredefalk.[…]

La niña era un peligro y había que deshacerse de ella, por tanto, sin que el conde lo supiera la madrastra y el hechicero contrataron a un cazador que debía llevarla al bosque y matarla… no se sabe como la princesa huyo y halló refugio…

[…]la pequeña, vivía en Mahakam con siete gnomos, a los que había convencido de que era más lucrativo asaltar mercaderes por los caminos que envenenarse los pulmones en la mina […]

Ahora la princesa a crecido y tiene una mala hostia del carajo… y no solo eso, quiere venganza, quiere matar al puto hechicero que la metió en la mala vida… viaja con una banda de rufianes que son unos asesinos natos, y ella es todavía mejor que ellos con la espada.

El hechicero le pide que mate a la princesa… Geralt se niega, el sólo mata monstruos.

Más tarde la princesa irrumpe en la habitación de Geralt y le pide que mate al hechicero… Geralt se niega, solo mata monstruos.

Ambos “clientes” le dan la misma opción, elegir el mal menor… es mejor que muera uno de los dos, a que ambos se enfrenten en mitad de la plaza del mercado y muera el pueblo entero…

[…]—El mal es el mal, Stregobor —afirmó serio el brujo mientras se levantaba—. Menor, mayor, mediano, es igual, las proporciones son convenidas y las fronteras borrosas. No soy un santo ermitaño, no siempre he obrado bien. Pero si tengo que elegir entre un mal y otro, prefiero no elegir en absoluto.[…]

La voz de la razón IV

En el santuario de Melitele, Geralt habla a Iola una iniciada que ha hecho voto de silencio. Le cuenta sobre Kaer Morhen, el castillo de los brujos.

[…]Sí, Kaer Morhen… Allí sufrí la mutación habitual. La Prueba de las Hierbas, y luego lo normal. Hormonas, infusiones, infección de virus. Y de nuevo. Y luego otra vez. Hasta que se obtenga resultado. Al parecer soporté el Cambio muy bien, estuve poco tiempo enfermo. Me consideraron un crío extraordinariamente resistente y me eligieron para ciertos… experimentos más complicados. Eso fue peor. Mucho peor. Pero como ves, sobreviví. Fui el único superviviente de aquéllos que habían sido elegidos para los experimentos. Desde entonces tengo el pelo blanco. Completa desaparición de los pigmentos. Como se dice, efectos secundarios. Minucias. Casi no molesta.[…]

Cuestión de precio

El trabajo de un brujo es matar monstruos. Ni más ni menos. Visten de cuero, con tachuelas en las mangas, cuchillos en la caña de las botas, dos espadas, una de hierro para los humanos y otra de plata para los no-humanos, hacen algún truquito de magia, y sobre todo pelean de la hostia.

Calanthe, reina de Cintra lo sabe, y ha contratado a Geralt para un trabajillo…

Y entonces… ¿qué cojones hace Geralt vestido como un puto noble, sin espadas, sin cuchillos y sentado a la derecha de la reina en puto banquete alta alcurnia?

[…]—Decís tonterías, alcaide —se enfadó el brujo—. Esto no se lo cree nadie. Vayamos al convite. ¿Y qué tengo que hacer yo allí? ¿Vigilar que no salga el encorvado de debajo de la mesa y se ponga a gemir? ¿Sin armas? ¿Vestido como un bufón?[…]

Es el cumpleaños de la princesa Pavetta, el día en que empezaran a sopesar las ventajas de distintos contratos matrimoniales y la reina no quiere que nada salga mal… Por eso ha contratado al brujo.

Cuando el banquete está a punto de finalizar, alguien inesperado entra en el salón… es un caballero, vestido de plateada armadura, con un yelmo en forma de cabeza de erizo que le oculta el rostro.

Cuenta que hace quince años, el marido de la reina Calanthe cayó por un barranco y allí quedó perdido y olvidado hasta que él acudió a rescatarle… a cambio de salvarle la vida, prometió al caballero erizo que le daría lo que pidiera.

La reina entra en cólera y se niega al pago, el caballero erizo reclama su premio, y se arma la de Dios es cristo… los soldados intentan matar al caballero, la reina grita maldiciones, la princesa asegura que ama al erizo… y Geralt se mete en medio de la contienda y logra salvar la vida del caballero hechizado… no está rompiendo su contrato… su obligación es hacer que Pavetta se case con la persona “adecuada” y el destino ha encontrado a esa persona…

Las cosas se ponen muy negras, un estilete está a punto de matar a Erizo, pero Geralt lo impide aun a riesgo de su vida… entonces pasa algo, Pavetta grita al pensar que su amado erizo puede morir y su grito libera una magia elemental que está a punto de destruir el castillo y a todos sus habitantes… El destino está hablando. La reina escucha y accede.

Pavetta y Erizo se casaran. La reina acepta que Geralt ha cumplido su trabajo al conseguir que el marido adecuado para Pavetta no fuera asesinado…

Erizo se empeña en que también debe algo a Geralt, al fin y al cabo le ha salvado la vida…

 

En este cuento, nos encontramos con un personaje importantísimo en el desarrollo de toda la serie, uno del que se volverá a hablar en el segundo libro y que se convertirá en protagonista casi absoluto junto con Geralt y su amada,  a partir del tercero… este personaje tan importante, aparece en el cuento, pero aún no lo sabemos…

La voz de la razón V

Al santuario llega un viejo conocido de Geratl… de hecho, llega su único amigo.

[…]—Es Jaskier, tu colega, ese trotamundos, ese zángano y haragán, aquel sacerdote de las artes, brillante y clara estrella de las baladas y los versos amorosos. Como siempre, resplandeciente de gloria, hinchado como una vejiga de cerdo y apestando a cerveza. ¿Quieres verlo?[…]

El confín del mundo

Geralt y Jaskier están en el confín del mundo… alejados de todo… en una aldea olvidada. Y tienen trabajo.

Un “diablo” se pasea por los campos y hace trastadas… pero no tienen que eliminarlo, para nada… porque desde que está por sus campos el diablillo las verduras son más grandes, los campos más fértiles, las semillas más fuertes… lo malo es que el diablo es un puñetero y le gustan demasiado las bromas, por tanto deben convencerlo de que deje de joder la marrana. Ni más ni menos…

A estas alturas del libro, ya conocemos muy bien a Geralt… por tanto Andrzej nos presenta a otros personajes principales… en este relato tienen vital importancia los elfos, miembros de la antigua sangre que con la llegada de los humanos, se ven obligados a aceptar una de dos opciones… irse de sus bosques y convertirse en nómadas, asimilarse al hombre… o irse de sus bosques y sobrevivir de mala manera en parajes inhóspitos alejados de la raza humana… hay aún una tercera opción… la guerra, pero aun es pronto para esto.

También conoceremos a Jaskier, el mejor amigo de Geralt, alguien por quien el brujo daría la vida sin pensar. Al fin y al cabo para quien no tiene amigos, encontrar uno es el más preciado tesoro.

Jaskier es todo lo contrario que el brujo, es un bardo, se gana la vida cantando versos… y jodiendo con bellas damiselas… y dando por culo con su lengua afilada… y cotilleando sin pausa y sin pensar si su vida corre peligro, no tiene cabeza ni sentido común, y en cuestiones de honor anda algo escaso. Toma de la vida todo lo que esta quiere darle, y lo que no le da, lo roba.  Aprecia a Geralt sinceramente, y sí, es el punto de apoyo del brujo… aunque ninguno de los dos lo sepa… porque Geralt no tiene sentimientos, no tiene alma, no es humano, solo es una abominación mutante creada mediante ponzoñas, hechizos y salvajes pruebas… no es un hombre, por tanto no puede deprimirse ni pensar en el futuro.

[…]—No, Jaskier. El mundo está cambiando. Algo se acaba.
—¿De nuevo empiezas a llorar por tu triste destino de brujo? ¿Y a filosofar sobre ello?
Geralt, en lugar de contestar, le dio un tiento a la garrafa.
—Te daré algunos ejemplos —dijo Geralt al cabo de un rato de silencio—. Un día, voy a caballo, miro, y un puente. Bajo el puente hay un troll que pide dinero a todo el que pasa. A los que se niegan, les rompe un pie, y a veces los dos. Así que me voy al alcalde, cuánto me dais, le digo, por el troll éste. El alcalde se queda boquiabierto de la sorpresa. ¿Qué dices?, pregunta, ¿y quién va a arreglar el puente si no está el troll? El troll cuida del puente, lo arregla a menudo, con su propio trabajo, bien sólido, como se ve. Sale barato pagarle un peaje. Sigo entonces para adelante, miro, un doblecolas. No muy grande, unas diez varas de la cresta de la nariz a la punta de la cola. Vuela, lleva una oveja en sus garras. Voy al pueblo, pregunto, cuánto pagáis por la culebra. Los aldeanos, de rodillas, no, gritan, es el dragón favorito de la hija menor de nuestro barón, como se le caiga una sola escama de los lomos el barón arrea y le prende fuego al pueblo, y a nosotros nos saca la piel a tiras. Sigo adelante, y me va entrando cada vez más hambre. Pido trabajo por acá y por allá, claro que sí, hay, pero, ¿cuál? A éste, capturarle una náyade, al otro una ninfa, a aquél una rariesposa. Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana. Otro me pide que le mate una libélula y le suministre los huesecillos de sus manos, porque molidos y añadidos a la sopa al parecer aumentan la potencia… No pienso matar libélulas. Ni ninguna criatura inofensiva.
—Pues entonces vas a pasar hambre. Hazte sacerdote. No estaría mal con tus escrúpulos, con tu moralidad, con tu conocimiento de la naturaleza humana y todas esas cosas. El que no creas en ningún dios no tendría que ser ningún problema. Conozco pocos sacerdotes que crean. Hazte sacerdote y deja de compadecerte a ti mismo.
—No me compadezco. Constato hechos.[…]

La voz de la razón VI

Nenneke le cuenta a Geralt que Yennefer ha estado en el santuario… buscando…

Yennefer es hechicera, y estas, al igual que los brujos, deben someterse a ciertos cambios… los de ellas procuran hermosura física, conocimientos casi ilimitados e… infertilidad… Ni brujos ni hechiceras pueden tener descendencia…

El último deseo

Geralt y Jaskier están pescando… pero en vez de un pez, lo que pescan es una lámpara mohosa y oxidada… Geralt le dice a Jaskier que suelte eso… Jaskier, para variar, no le hace ni caso, frota un poco y zas… aparece un genio… uno con mucha mala leche que coge a Jaskier por el pescuezo e intenta matarle. Geralt intenta liberar a su amigo pero no hay modo, el genio es más fuerte que él, no se le ocurre otra que coger el sello de la lámpara y recitar un exorcismo contra todo mal que le enseño cierta sacerdotisa, y que no tiene ni idea de lo que significa…

[…]El sello silbó y se calentó con violencia, quemando la mano. La gigantesca cabeza se detuvo en el aire, colgó inmóvil sobre el río. Colgó así por un instante, al final aulló, gritó y se disolvió en una humareda pulsante, en una gran nube de humo. […]

Sea como fuera, parece que ha dado resultado… pero Jaskier está gravemente herido… Geralt busca ayuda, y solo la encuentra de la mano de una hechicera fría, ambiciosa, desapasionada, calculadora, inteligente, hermosa, con cabellos de ala de cuervo, cuerpo de ninfa, labios de diosa… Yennefer.

Este cuento, nos explica como se conocieron el brujo y la hechicera… como la hechicera salva la vida a Jaskier y a cambio exige al brujo que la deje utilizar al bardo como cebo para el genio… quiere conseguir los poderes del genio y para eso deben usarse los tres deseos, para que este quede libre y ella lo aprese, Geralt se niega a poner en peligro la vida de su amigo y Yennefer hace algo con las manos… un hechizo.

Cuando Geralt despierta, han pasado dos días, está en prisión… nadie sabe por qué, pero al salir de casa de la hechicera, totalmente idiotizado, se dirigió hacia las casas de las personas con las que ella tenía algún pleito… sacándolos uno a uno y castigándolos en nombre de Yennefer…

[…]—Por decirlo simplemente, proclamaste que un hombre respetable no debe llamar putas ni siquiera a las prostitutas profesionales, pues esto es vil e insultante. Cuánto más entonces usar la palabra «puta» para mujeres con las que nunca se ha fornicado ni se les ha dado dinero por esto, uso que resulta propio de cabronazos y absolutamente merecedor de castigo. El castigo, anunciaste a los cuatro vientos, sería ejecutado allí mismo y sería un castigo de una vez por todas para el cabronazo. Apretaste la cabeza del boticario entre las piernas, le bajaste los pantalones y le destrozaste tu cinturón en el culo.[…]

Y claro… esto no ha sentado nada bien a la autoridad… por tanto Geralt se ve preso y a merced de los carceleros, que por cierto han sido pagados por los “humillados” hombres que recibieron palizas de sus manos… carceleros que se lo pasan bomba zurrándole de lo lindo…

[…]—¿Y qué tal? —El calvo retrocedió un tanto, indudablemente para tomar más impulso—. ¿No tienes ningún deseo?
¡Plaf!
Geralt tampoco esta vez se desmayó. Y debía hacerlo, porque no estaría de más conservar sus órganos internos. Para desmayarse tenía que obligar al calvo a…
El guardián escupió, mostró los dientes, amasó de nuevo el puño.
—¿Y qué? ¿Ningún deseo?
—Uno… —jadeó el brujo, alzando la cabeza con esfuerzo—. Así revientes, hideputa.
El calvo apretó los dientes, retrocedió y lanzó el puño, esta vez, de acuerdo con los planes de Geralt, dirigiendo el golpe a la cabeza. Pero el golpe no llegó a su objetivo. El guardián cloqueó de pronto como un pavo, enrojeció, se agarró el vientre con las dos manos, aulló, gritó de dolor…
Y reventó.[…]

Ups…

De repente un golpe enorme, un alarido increíble, un huracán devastador.

El genio esta sobre la ciudad, atado al tejado de la casa de Yennefer por un hilo mágico. La hechicera quiere a su genio, y está dispuesta a todo por ello…

No voy a contar lo que pasa a partir de aquí, por que… quitaría toda la gracia al relato, baste decir que Yennefer es parte importantísima en todas las novelas de Geralt, que es su media naranja, pero una naranja a veces demasiado agria para poder comerla. Que ambos están predestinados uno al otro, pero que a la vez, ambos deben aprender y aceptar que aunque brujo y hechicera, no son más que hombre y mujer… pero… eso cosa de otros libros…

El último deseo, es una historia sobre cuentos de hadas, leyendas y verdades… la verdad que se oculta en la leyenda.

Sobre los ojos que no saben mirar, que ven una bestia y piensan que es un monstruo y cuando ven a una mujer preciosa, piensan que es una dulce doncella… cuando probablemente sea al contrario.

Una moraleja cruel sobre si es mejor elegir el mal menor… o incluso si este existe, ya que todo mal, menor o mayor, es mal.

Una novela sobre las bromas del destino, sobre los imprevistos que jamás se pueden prever y sobre como todo está escrito de antemano.

Un cuento sobre los tiempos pasados… esos que siempre fueron mejores.

Un canto a la amistad entre opuestos, a la belleza de poder contar con alguien, contra viento y marea…

Y sobre todo, este libro nos habla sobre un hombre que no debe tener corazón ni sentimientos, pero que los tiene.

En serio, leerlo, si no os quedáis totalmente prendados de él… me como el sombrero!

El libro está lleno de ironía, sarcasmo, cinismo, verdades como puños y sentimientos… en serio, es imprescindible.

 

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